“Los Valores Humanos deben ser el
cúmulo de la bondad, el desarrollo de la buena voluntad y los generadores del
bien. O lo que es lo mismo: los valores humanos son lo mismo que el amor”. Luis Garcia-Correa.
Los valores comienza primordial mente en el seno familiar, esto
nos ayuda a insertarnos eficaz y
armónicamente en la vida social; de este modo la familia contribuye a lanzar
personas valiosas para el bien de la sociedad, pero cuando se nace en un núcleo
familiar incompleto, desintegrado o disfuncional por ende se crearan valores
negativos, que a la larga desencadenaran violencia, delincuencia y crímenes.
Desgraciadamente la sociedad
de nuestros tiempos vive sumergida en una cultura donde las apariencias cuentan
mucho, asignándole más valor y significado a los bienes materiales y
superficiales que a los verdaderos valores que son los que orientan nuestra
conducta.
¿Qué son los
valores? Son principios morales o éticos que se consideran necesarios y
deseables. Algunos de ellos son el perdón, la honradez, el amor, el respeto por
la vida y la auto disciplina. Los valores influyen en el comportamiento de las
personas, en sus prioridades y relaciones, así como en la guía moral. Como se
puede ver, son esenciales, y sin embargo están en decadencia.
VALORES CONFIABLES
Está demostrado que los valores bíblicos están
hechos a la medida del ser humano. Estos son ejemplo de algunos de ellos: el
amor, la bondad, la generosidad y la honradez.
Amor al prójimo.
Pero no se trata de un amor eros (amor erótico, el pasional, el impulsivo.) ni de
sentimentalismo; es un amor gobernado por principios, el tipo de amor que nos
mueve a ayudar a un extraño en dificultades sin esperar nada a cambio.
En las familias que no tienen esa clase de
amor todos sufren, especialmente los hijos.
“Si aprendes a amar, tienes muchas probabilidades
de que la felicidad llame a tu puerta”, asegura el libro La fórmula de la felicidad.
“Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en
perfecta armonía”.
Colosenses 3:14
La bondad y la generosidad
Todas las virtudes que el ser
humano puede tener, las que más satisfacción producen son la generosidad y la
bondad. La persona que es agradecida sabe recrearse con el sol de la mañana,
sabe apreciar los favores del día y sabe disfrutar del descanso en la noche.
Tal persona vive en armonía con todos.
Y
la persona que agradece cada favor que se le hace es también una persona que
sabe dar. Ya sea que tenga mucho o poco, el dar es, para ella, su mayor
satisfacción. Esta es la persona que le ha encontrado el verdadero sentido a la
vida.
Adoptar como práctica diaria estas grandes virtudes: el dar,
el agradecer y la bondad. Son virtudes que vienen de Dios. Fue Él quien nos
enseñó a dar, entregando en sacrificio vivo a su propio Hijo. A nosotros nos
toca, ahora, corresponder dándole nuestra vida. “Hay más felicidad
en dar que en recibir” (Hechos 20:35).
La honradez.
Es la rectitud de ánimo y la integridad en el obrar. Quien es honrado se muestra como una persona recta y
justa, que se guía por aquello considerado como correcto y adecuado a nivel
social. Este valor es
fundamental para cualquier sociedad civilizada. La deshonestidad genera
miedo, desconfianza y desintegración social. Mi abuela Margarita siempre me decía: “Conduce tu vida de tal modo que siempre
puedas llevar la frente en alto” lo que quiere decir es ser una persona
recta e integra.
El gran
Valor Humano es la HONESTIDAD. Ser honesto de pensamiento, de palabra y de obra. La Honestidad engloba todos los valores humanos.
Actuar siempre con la verdad y el amor. Si a la honestidad se le suma la libertad, el resultado
es la responsabilidad, que unido al amor dan la plena felicidad.

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