jueves, 21 de abril de 2016

Valores confiables y la regla de oro


“Los Valores Humanos deben ser el cúmulo de la bondad, el desarrollo de la buena voluntad y los generadores del bien. O lo que es lo mismo: los valores humanos son lo mismo que el amor”.  Luis Garcia-Correa.

Los valores  comienza primordial mente en el seno familiar, esto nos ayuda  a insertarnos eficaz y armónicamente en la vida social; de este modo la familia contribuye a lanzar personas valiosas para el bien de la sociedad, pero cuando se nace en un núcleo familiar incompleto, desintegrado o disfuncional por ende se crearan valores negativos, que a la larga desencadenaran violencia, delincuencia y crímenes.
Desgraciadamente la sociedad de nuestros tiempos vive sumergida en una cultura donde las apariencias cuentan mucho, asignándole más valor y significado a los bienes materiales y superficiales que a los verdaderos valores que son los que orientan nuestra conducta.
¿Qué son los valores? Son principios morales o éticos que se consideran necesarios y deseables. Algunos de ellos son el perdón, la honradez, el amor, el respeto por la vida y la auto disciplina. Los valores influyen en el comportamiento de las personas, en sus prioridades y relaciones, así como en la guía moral. Como se puede ver, son esenciales, y sin embargo están en decadencia.
VALORES CONFIABLES
Está demostrado que los valores bíblicos están hechos a la medida del ser humano. Estos son ejemplo de algunos de ellos: el amor, la bondad, la generosidad y la honradez.
Amor al prójimo.
Pero no se trata de un amor eros (amor erótico, el pasional, el impulsivo.) ni de sentimentalismo; es un amor gobernado por principios, el tipo de amor que nos mueve a ayudar a un extraño en dificultades sin esperar nada a cambio.
En las familias que no tienen esa clase de amor todos sufren, especialmente los hijos.
 “Si aprendes a amar, tienes muchas probabilidades de que la felicidad llame a tu puerta”, asegura el libro La fórmula de la felicidad.
“Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía”.
Colosenses 3:14

La bondad y la generosidad
Todas las virtudes que el ser humano puede tener, las que más satisfacción producen son la generosidad y la bondad. La persona que es agradecida sabe recrearse con el sol de la mañana, sabe apreciar los favores del día y sabe disfrutar del descanso en la noche. Tal persona vive en armonía con todos.


Y la persona que agradece cada favor que se le hace es también una persona que sabe dar. Ya sea que tenga mucho o poco, el dar es, para ella, su mayor satisfacción. Esta es la persona que le ha encontrado el verdadero sentido a la vida.
Adoptar como práctica diaria estas grandes virtudes: el dar, el agradecer y la bondad. Son virtudes que vienen de Dios. Fue Él quien nos enseñó a dar, entregando en sacrificio vivo a su propio Hijo. A nosotros nos toca, ahora, corresponder dándole nuestra vida. “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35).
La honradez.
Es la rectitud de ánimo y la integridad en el obrar. Quien es honrado se muestra como una persona recta y justa, que se guía por aquello considerado como correcto y adecuado a nivel social.  Este valor es fundamental para cualquier sociedad civilizada. La deshonestidad genera miedo, desconfianza y desintegración social. Mi abuela Margarita siempre me decía: “Conduce tu vida de tal modo que siempre puedas llevar la frente en alto” lo que quiere decir es ser una persona recta e integra.



El gran Valor Humano es la HONESTIDAD. Ser honesto de pensamiento, de palabra y de  obra. La Honestidad engloba todos los valores humanos. Actuar siempre con la verdad y el amor. Si a la honestidad se le suma la libertad, el resultado es la responsabilidad, que unido al amor dan la plena felicidad.










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